Primavera, estación con beneficios e inconvenientes para los mayores

Primavera, estación con beneficios e inconvenientes para los mayores

Sin apenas darnos cuenta ya ha llegado la primavera.

Prestando atención de manera estricta a los cuidados que en estos complicados momentos debemos proporcionar a nuestros mayores, es preciso atender también las alteraciones que este cambio de estación en ellos provoca.

La primavera puede ser una estación muy esperada para muchos, ya que es una época que invita a hacer actividades por su buen clima. Aunque sí es cierto que, por otro lado, puede tener alguna parte negativa. Para disminuir lo posiblemente negativo de la primavera y aprovechar todo el beneficio, presentamos unos consejos que mejorarán los días primaverales de nosotros y de nuestros mayores.

Contents

6 consejos que mejorarán los días primaverales de nosotros y de nuestros mayores

Alergia

La alergia es una enfermedad crónica que durante la primavera normalmente adquiere su mayor expresión. De hecho, hay algunas alergias que únicamente aparecen en esta época.

De entre las recomendaciones que podemos hacer ante el polen que desprenden los árboles son muy sencillas. La primera es evitar pasear por aquellas zonas con mayor abundancia de árboles y plantas; y la segunda, evitar abrir las ventanas entre las 5 y las 10 de mañana y entre las 7 y las 10 de la noche, ya que son aquellos periodos en las que hay mayor concentración de polen en el ambiente.

Variar la alimentación

Esta época tiene los meses del año de mayor cosecha de verduras, frutas y hortalizas. Por ello, es el momento ideal para basar una gran parte de la alimentación de nuestros mayores en estos beneficiosos alimentos.

Tras el invierno, en el que se necesitaba un aporte calórico mayor, debemos cambiar su alimentación hacia una dieta menos contundente pero igual de nutritiva. Ejemplo de comidas sanas y apetecibles durante estos meses pueden ser la crema de espárragos, el arroz meloso con verduras, una tortilla de calabacín o sopas frías y conocidas de nuestra tierra como el gazpacho.

Cambios bruscos de temperatura

Aunque en primavera comienza una temperatura más cálida en general, es cierto que hay mucho cambio de temperatura a lo largo del día. Por la mañana puede salir un sol generoso y por la tarde, caer una fuerte lluvia. Los mayores son más sensibles a estos cambios y pueden causarles resfriados, fiebre o dolores de cabeza, así como otras afecciones de mayor gravedad.

Por ello, tendremos que tener cuidado a la hora de abrir las ventanas de la casa para ventilar. Si es un horario en el que suele hacer más frío como por las mañanas temprano, podemos ir abriendo habitación por habitación y mantenerlos a ellos en aquellas zonas donde sigamos teniendo cerrado.

Por otro lado, la vestimenta también es importante. Lo mejor es que se vistan con varias capas, yendo de ropa más ligera a más abrigada. De esta manera, podrán quitarse o ponerse prendas con facilidad dependiendo del frío o calor que sientan.

Absorber la vitamina D

El sol primaveral nos concede uno de sus mejores beneficiosos: la vitamina D. La falta de esta vitamina acelera el deterioro óseo. Por ello, en los más mayores es fundamental. Para conseguirla, que pongan una butaca al lado de la ventana o en una terraza si la tienen y disfrutar de la entrada de los rayos solares es una de las actividades más provechosas. Asimismo, si salen a pasear, sentarse unos minutos en un banco al sol también es otra opción, siempre teniendo en cuenta que se deben proteger la piel con crema de protección solar.

Disfrutar del ejercicio al aire libre

Los paseos y ejercicios al aire libre son ideales para que nuestros mayores se mantengan activos. Además de la mejora del estado de ánimo que el propio ejercicio ya nos proporciona de por sí, el hacerlo al aire libre un día soleado con una temperatura media como nos ofrece la primavera, puede aportar un escalón más de bienestar. Eso sí, evitando, como ya hemos comentado, las horas de mayor polinización en caso de tener alergias.

Compartir artículo: