Enfermedades articulares

Enfermedades articulares

Aunque el envejecimiento es una etapa en la que podemos sufrir de enfermedades en nuestras articulaciones, no siempre el dolor o los problemas articulares son producto de deterioro de la articulación propio del proceso de envejecimiento.

A veces estos problemas son procedentes de otras enfermedades que pueden estar influyendo también a las articulaciones.

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Enfermedades más habituales de las articulaciones

Las más habituales son:

Artritis

Hinchazón de la articulación, produciendo dolor y molestias. La artritis produce la pérdida de movilidad y puede incluso deformarse. Los tipos más frecuentes son la artrosis y la artritis reumatoide.

Sarcomas sinoviales

Tumor maligno de los tejidos blandos que representa un 8% de los tumores en los tejidos próximos a la articulación.

Fiebre reumática

Enfermedad inflamatoria que se origina tras una infección por las bacterias estreptococos del grupo A. Sus efectos pueden perturbar al corazón y a las articulaciones.

Necrosis aséptica

Enfermedad donde se pierde, de manera temporal o permanente, el flujo sanguíneo al interior de los huesos, lo que produce que el tejido óseo muera. Si este transcurso se produce cerca de una articulación, puede desatar el colapso de la articulación.

Artropatía neurogénnica

Enfermedad de los nervios de la articulación en la que se ven afectados de manera que no se percibe el dolor articular, conllevando que las lesiones leves o chicas fracturas pasen desapercibidas, causando desgaste y destrucción constante de la articulación.

Cómo prevenir estas enfermedades articulares

Es importante adoptar ciertas habilidades que beneficien la protección y la conservación de las articulaciones, de manera que se puedan advertir estas enfermedades o no empeorar los síntomas en caso de ya padecer alguna de ellas.

Algunas recomendaciones:

  • Levantarse con precaución después de estar mucho rato sentado. Se sugiere realizar pequeños movimientos previos en las rodillas y tobillos para acomodar las articulaciones.
  • Estirar las piernas de vez en cuando si se permanece sentado durante un largo período de tiempo, para impedir que la rótula de la rodilla despliegue demasiada presión sobre el fémur.
  • Usar un calzado que retenga firmemente el pie, pero sin que realice una presión aguda sobre el pie. Calzado cerrado y sin tacón.
  • No cargar excesivo peso a la vez y repartir la carga entre los dos lados del cuerpo para no sobrecargar las rodillas.
  • En el caso de tener sobrepeso, disminuir este para someter la presión ejercida sobre esta articulación.
  • Subir y bajar las escaleras despacio y sujetándose a la barandilla, con cuidado de apoyar completamente el pie antes de subir al siguiente escalón.
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