La estimulación cognitiva en personas mayores

La estimulación cognitiva en personas mayores

Nuestras capacidades cognitivas se van desarrollando desde que nacemos hasta la edad adulta, manteniéndose hasta los 45-50 años, momento en el que comenzamos a sufrir un declive cognitivo, haciéndose cada vez más evidente conforme nos aproximamos a la tercera edad.

Sin embargo, es posible prevenir o aminorar este declive gracias a la existencia de lo que conocemos hoy en día como estimulación cognitiva, trabajando a través de ella determinadas funciones cognitivas.

Estimulación Coginitiva

¿Qué es el envejecimiento?

Empecemos primero por conocer qué es el envejecimiento. Este es un proceso dinámico en el que tienen lugar una serie de cambios fisiológicos, psicológicos y sociales, dejando claro que no solo se producen pérdidas y déficits en esta etapa vital, sino que hay funciones que se mantienen e incluso otras que pueden mejorar, desarrollándose y manifestándose estos cambios de manera diferente en cada persona.

Existen distintos componentes que tienen influencia en este proceso vital dando lugar a tres posibles tipos de envejecimiento.

  • Envejecimiento normal, en el que se producen cambios graduales causados por la edad en los tres ámbitos nombrados anteriormente, a nivel biológico, social y cognitivo, produciéndose en el cuerpo sano debido al envejecer.
  • Envejecimiento óptimo, es aquel que tiene lugar en las mejores condiciones en estos tres ámbitos, presentando  mínimas pérdidas de las capacidades así como mínima probabilidad de desarrollar patologías.
  • Envejecimiento patológico, en el cual se desarrollan diversos cambios debido a sufrir determinadas enfermedades como las demencias o debido a haber llevado a cabo hábitos de vida inadecuados como el abuso de alcohol o tabaco durante un tiempo prolongado, lo cual los sitúa fuera de lo que sería un envejecimiento normal.

Debido a que el envejecimiento no se engendra de la misma manera ni al mismo tiempo en todas las personas, es importante que desde adultos e incluso antes, las personas inicien un envejecimiento activo, promoviendo hábitos de vida saludables y entrenando las capacidades cognitivas para así evitar un desarrollo acelerado de dicho declive.

Declive cognitivo

Cuando hablamos de declive cognitivo propio del envejecimiento, el tratamiento más adecuado es el de la ya nombrada estimulación cognitiva. Esta, aunque no es propiamente dicho un tratamiento que restituya los cambios y procesos propios de esta etapa vital, trata de un conjunto de ejercicios y de actividades cuyo fin es mejorar y/o mantener a lo largo del tiempo las capacidades cognitivas y atenuar la manifestación de las alteraciones cognitivas que se van originando en la persona. Dicha estimulación se basa en los principios de la plasticidad cerebral, según los cuales la ejecución de ejercicios y actividades que implican actividad cerebral modifica y crea nuevas conexiones en el cerebro.

Sesiones de estimulación cognitiva

Las sesiones de estimulación tienen una duración aproximada de 60 minutos y se pueden hacer cada día de la semana. Se suelen utilizar fichas o juegos de mesa, presentando estos últimos, además de una actividad placentera y entretenida, muchos beneficios en el trabajo de las diferentes funciones cognitivas de la persona mayor. Las sesiones suelen empezar con tareas de orientación seguidas de ejercicios con diferente grado de dificultad y que trabajan diferentes funciones cognitivas como son la memoria, la atención, el lenguaje, las agnosias, las praxias, las funciones ejecutivas y la velocidad de procesamiento, entre otras.

La estimulación cognitiva puede ser utilizada por personas de todas las edades, ya sean niños, adolescentes, adultos o personas mayores, siempre que las actividades propuestas en el tratamiento se adapten al nivel de desarrollo individual y a las necesidades de cada uno.

Demencia

En el caso de las demencias, la intervención terapéutica a través de la estimulación cognitiva no solo ayuda a retardar la progresión del deterioro que presentan estas personas, sino que además ayudan a evitar la desconexión del mayor de su entorno, a aumentar su autonomía personal, incrementar su autoestima, a proporcionar herramientas para hacer frente al estrés que causan los cambios sufridos por la edad y a fortalecer las relaciones sociales, mejorando todo ello su calidad de vida y la de su familia.

Psicología para Mayores en Sevilla

Por ello, en Salutte, contamos con profesionales de la psicología especialistas en este tipo de intervenciones con personas mayores que no solo saben realizar correctamente su trabajo, sino que, gracias a su vocación con las personas mayores, saben ofrecerles un trato óptimo y ejemplar.

Son conscientes de todos los cambios producidos por el envejecimiento a los que estas personas deben hacer frente, los cuales no les son fáciles de afrontar y es necesario que quien les ayude y acompañe en este proceso sea alguien en quien puedan confiar y con quien puedan sentirse cómodos.

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