Sedentarismo en personas mayores

Sedentarismo en personas mayores

Uno de los principales autores de enfermedades en personas mayores es el conocido sedentarismo, el cual es causa de deterioro físico y mental. Acabar con dicho sedentarismo en las personas mayores es una parte fundamental de los cuidados personales.

Por eso, vamos a explicar las causas del sedentarismo, enfermedades asociadas a la vida sedentaria, soluciones y los beneficios de moverse.

Causas del sedentarismo en personas mayores

Las causas del sedentarismo en esta etapa de vida suelen estar relacionadas con asuntos como:

  • Falta de iniciativa (apatía) o ausencia de motivación externa
  • Lesiones o enfermedades crónicas.
  • Concepto negativo de las propias capacidades y habilidades.
  • Pérdida de seguridad, temiendo lesiones y/o caídas.
  • Soledad y problemas de autoestima derivadas de esta.

Consecuencias del sedentarismo

El principal problema del sedentarismo es que es un enemigo silencioso.

La persona sedentaria normalmente parece aparentemente sana, pero este estilo de vida está beneficiando un deterioro acelerado de su estado físico y mental sin que nos demos cuenta, por lo que las consecuencias se pueden manifestar de formas que pueden no ser reconocibles a simple vista:

  • Descompensaciones hormonales
  • Ralentización del metabolismo
  • Debilidad ósea
  • Quebranto de la resistencia y la masa muscular
  • Problemas inflamatorios/circulatorios
  • Debilitamiento del sistema inmunitario
  • Síntomas depresivos
  • Disminución de capacidades motoras y cognitivas

Principales patologías y enfermedades relacionadas con el sedentarismo

Todas estas consecuencias llegan a ser un riesgo de una muerte temprana, siendo las principales patologías y enfermedades relacionadas con el sedentarismo las siguientes:

  • Enfermedades cardiovasculares
  • Tensión arterial alta
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Osteoporosis, artritis, artrosis
  • Cáncer
  • Colesterol

Soluciones y los beneficios de moverse

La otra cara de la moneda, sería llevar a cabo una vida activa y dinámica, lo cual nos da muchas ventajas y beneficios:

  • Aumento de la esperanza de vida
  • Independencia y autonomía
  • Incremento de las relaciones sociales
  • Bienestar personal a nivel físico y emocional
  • Mejora de la calidad del sueño
  • Estimulación de las capacidades cognitivas
  • Prevención de caídas

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas mayores de 65 años deberían realizar actividades físicas variadas al menos tres días a la semana con una intensidad media/moderada, dependiendo del caso.

Es cierto que lo importante no es tanto la cantidad como la calidad. Lo importante es mantener unas rutinas constantes que incluyan ejercicios cuya finalidad sea mejorar la capacidad funcional.

Ejercicios a realizar

Algunos de estos hábitos pueden ser:

  • Ejercicios aeróbicos: un paseo diario de, como mínimo, 30 minutos de duración, salir con la bicicleta, clases de baile, aquagym u otra actividad aeróbica que se pueda realizar en gimnasios.
  • Ejercicios anaeróbicos: trabajo de fuerza y elasticidad a través de ejercicios que ejercitan determinados grupos musculares. Se pueden practicar en casa, aunque es preferible al aire libre.
  • Ejercicios de relajación:  el yoga o el tai chi, por ejemplo, tienen numerosos beneficios. Combinan la respiración con el equilibrio y suscitan la mejora postural al tiempo que lleva a la mente a un estado de relajación lejos de pensamientos intrusivos.

Pasar de tener una vida sedentaria a una vida activa no es solo una cuestión de ejercicio. El adulto mayor también necesita tener un entorno social favorable para ello. Aquí, la familia de la persona juega un papel muy importante, ya que, en ocasiones, no poder ofrecerle la atención necesaria por falta de tiempo, es lo que puede llevar a que la persona caiga en el sedentarismo.

La figura del cuidador a domicilio ofrece grandes ventajas en la consecución del objetivo de un cambio en el estilo de vida del mayor cuando sus familiares no cuenten con la disponibilidad necesaria, ya que, no sólo estará atento a que la persona cumpla unas rutinas diarias de actividad, sino que podrá acompañarlo en dichas tareas y por tanto, para la persona le será más fácil seguirlas y cumplirlas. La motivación y el feedback que el cuidador le otorgue a la persona, puede que sea lo que culmine ese impulso por seguir la rutina.

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