Alteraciones conductuales en personas mayores con demencia

Alteraciones conductuales en personas mayores con demencia

Los síntomas neuropsiquiátricos (SNP), también llamados síntomas psicológicos y conductuales de la demencia (SPCD), son un conjunto de síntomas relacionados con la alteración de la percepción, del pensamiento, el estado de ánimo y la conducta, estableciendo parte de la expresión de la demencia.

En estas, sobre todo en la enfermedad de Alzheimer, es muy importante tener en cuenta los síntomas conductuales, ya que tienen una gran influencia en la calidad de vida tanto del enfermo como de sus familiares y cuidadores.

Alteraciones conductuales en demencias

El tipo de alteraciones conductuales que podemos encontrar en las demencias son diversas, nombrando a continuación algunas de ellas:

  • Repetición constante de preguntas
  • Delirios
  • Alucinaciones
  • Conducta sexual inapropiada
  • Deambulación
  • Quejas e insultos a familiares y cuidadores
  • Agitación
  • Agresividad

Estos síntomas aparecen en las diversas fases de la enfermedad de forma no lineal, es decir, conforme avanza la enfermedad pueden aparecer con mayor frecuencia durante una etapa y con menor frecuencia posteriormente.

Asimismo, según estudios, cualquier alteración conductual se puede manifestar en cualquier fase de la demencia, llegando a emerger en el 70%-90% de personas con esta enfermedad.

Para los familiares y personas más cercanas, lo principal es entender y aceptar que la conducta de la persona es fruto de la enfermedad que presenta, y que no la realiza de manera intencionada.

La reacción del familiar o cuidador será fundamental en el control de la conducta de la persona.

Desencadenantes de las conductas producidas por la demencia

La familia debe tener en cuenta que estas conductas son producidas por desencadenantes (normalmente más de uno), siendo los más comunes:

  • Incomodidad o dolor
  • Sobreestimulación (ruidos fuertes o entornos muy estimulantes)
  • Falta de estimulación, sentimiento de inutilidad
  • Exceso o falta de luz
  • Temperatura inadecuada (exceso de frío o calor)
  • Cambios en la rutina
  • Ambientes desconocidos

Teniendo en cuenta esto, cuando se produce la alteración conductual en la persona, debemos llevar a cabo un registro para poder averiguar los desencadenantes y así poder evitarlos. Para ello, apuntar:

  • En qué momento del día aparece el problema
  • Dónde
  • Qué sucede unos minutos antes de la aparición del problema
  • Qué hay en su entorno unos minutos antes de la aparición
  • Cómo se desarrolla la alteración
  • Qué ocurre justo después

En resumen, lo más importante para poder evitar o disminuir una alteración conductual en un familiar es descubrir los desencadenantes de dicha alteración, cuya tarea, mediante observación y registro debe realizarlo la familia o el cuidador que más tiempo pase con la persona, aunque somos conscientes de que no es tarea fácil.

¿Cómo evitar que la enfermedad vaya a más?

Asimismo, para evitar que la enfermedad llegue a etapas avanzadas, en las cuales son más probables la aparición de estas conductas, debemos, desde que observamos los primeros síntomas (pérdidas de memoria, problemas de atención, problemas en el lenguaje…) llevar a cabo el tratamiento no farmacológico más útil hasta el momento y del cual ya hemos hablado en artículos anteriores, que es la estimulación cognitiva.

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